María y Andrés celebraron su boda en Altea, uno de esos lugares donde el Mediterráneo forma parte de cada momento. Una boda con mucho estilo, cuidada hasta el último detalle y fiel a la personalidad de la pareja.
Tuve la suerte de acompañarlos ese día y de vivir de cerca una celebración que reflejaba perfectamente quiénes son: elegantes, naturales y con una atención especial por todo aquello que marca la diferencia.
La ceremonia religiosa fue el comienzo de una jornada llena de emoción. Después, los recién casados recorrieron las calles de Altea en un coche descapotable antes de poner rumbo al Hotel Villa Gadea, donde tendría lugar la celebración junto al mar.
María lució un diseño de Alex Vidal que encajaba a la perfección con el estilo de la boda: sofisticado, actual y atemporal. El maquillaje, realizado por Fanny Make Up, y el peinado de Javier Mas completaban un look impecable que realzaba su belleza sin artificios.
Uno de los elementos más personales de la boda fue la papelería, diseñada con especial cuidado por la propia novia. Desde las invitaciones hasta los pequeños detalles presentes durante la celebración, todo seguía una misma línea estética coherente y muy representativa de su forma de entender este día.
Antes de reunirse de nuevo con sus invitados, María y Andrés aprovecharon la luz de la costa para realizar una sesión de fotos junto al mar Mediterráneo. Un paseo tranquilo, lejos del ritmo de la celebración, que dejó algunas de las imágenes más bonitas del día gracias al trabajo de Alex Ly. La videografía de Gema Pellicer se encargó de capturar toda la atmósfera y las emociones de la jornada.
La cena transcurrió en el Hotel Villa Gadea, con vistas al mar y un ambiente relajado que dio paso, poco a poco, a una fiesta donde no faltaron las risas, los abrazos y las ganas de celebrar.
Una boda en Altea donde cada detalle tenía sentido porque hablaba de ellos. Sin excesos, sin artificios. Simplemente una boda bien pensada, con personalidad y mucho estilo.



